Fundación Nativos
Una comunidad al servicio del buen vivir
Somos una red viva que reúne a fundadores, un equipo interdisciplinario en terreno, un consejo fundacional y socios filantrópicos, unidos por un mismo propósito: acompañar a los estudiantes a recuperar su identidad y cultivar las virtudes necesarias para sustentar un buen vivir.
Somos una red viva que reúne a fundadores, un equipo interdisciplinario en terreno, un consejo fundacional y socios filantrópicos, unidos por un mismo propósito: acompañar a los estudiantes a recuperar su identidad y cultivar las virtudes necesarias para sustentar un buen vivir.
Quiénes somos
Hoy no somos solo una organización, sino una red viva
La Fundación Nativos nació del sueño de sus fundadores, Cristián Gastón Fernández Soublette y Rodrigo Alejandro Matus Gálvez, quienes imaginaron un modelo donde las experiencias y los territorios vuelven a ser los grandes maestros.
Fundadores



Equipo en terreno
Somos un equipo interdisciplinario en terreno compuesto por educadores, sociólogos y profesionales de diversas áreas.







Consejo fundacional y socios
Nos sostienen un consejo fundacional y socios filantrópicos comprometidos con esta causa.











Origen y filosofía
Educar para recuperar el buen vivir
Nuestra filosofía nace como un legado del Pensamiento Soublettiano: Gastón Soublette fue parte de los inicios de nuestra fundación; su hija Isabelle lideró diversos proyectos educativos y ahora su nieto, junto a diversos equipos, ha ido aterrizando las ideas de la virtud a esta propuesta pedagógica de las Experiencias Nativas.
En Fundación Nativos creemos profundamente que la raíz de las múltiples crisis que nos aquejan no se encuentra en un agente externo, sino en nosotros mismos. Todo el bien y el mal que hay en el mundo depende, en última instancia, de la calidad humana de quienes lo habitan.
Hoy somos testigos de cómo un modelo único ha instalado su mecánica en todas las latitudes. Hemos construido grandes ciudades para que grandes masas hagan exactamente lo mismo en cualquier parte del planeta. Como nos enseña nuestro gran referente y colaborador, el filósofo Gastón Soublette, hemos creado un tipo de ser humano que es sumamente efectivo en su quehacer moderno, pero profundamente pobre como persona.
La cultura imperante se ha reducido a la economía y la tecnología, obligando a nuestra verdadera esencia a retroceder hasta el olvido de sí misma. En este proceso, la vida, que siempre fue un don, se ha vuelto un problema, y el vivir se ha reducido al solo hecho de «solucionar problemas». Nos hemos desconectado del orden dado para lanzarnos, sin cuestionar, a un orden construido; un mundo veloz e hiperactivo dominado por la inmediatez, el consumo, el ruido y la neurosis, donde miramos a la naturaleza como una simple reserva de materia y energía a nuestra disposición.
La educación contemporánea no ha estado ajena a esto. Se ha elaborado una pedagogía rígida que excluye las virtudes maternas de la receptividad, la mesura, la intuición y el afecto. Se nos educa para producir, fabricando ciudadanos atrapados en una rutina viciosa y carentes de sentido. Los jóvenes de hoy son víctimas de este «desarrollo», creciendo en un entorno que anula los sentimientos, atrofia la capacidad reflexiva y promueve una epidemia psíquica donde los individuos están físicamente juntos, pero no forman comunidad.
Frente a esta realidad que nos despoja del arte de habitar la tierra, en Nativos hemos decidido tomar acción. Como dice la sabiduría popular: «Más vale encender velas que maldecir la oscuridad». Entendemos que las experiencias primordiales tienen valor en sí mismas y no necesitan de un exceso de palabras ni de apoyos verbales. Buscamos devolverle a las nuevas generaciones la oportunidad de escucharse, de conocerse y de reconectar con un orden ético y desinteresado. Porque, al final del día, «el bien no hace ruido, y el ruido no hace bien».
«Más vale encender velas que maldecir la oscuridad»
sabiduría popularNuestra trayectoria
El camino hacia la Educación Moderno-Nativa
Nuestra historia es la de un anhelo que se fue haciendo materia paso a paso, aprendiendo de la propia experiencia en el territorio.

- 2015
Nació la idea de movilizar a jóvenes urbanos hacia la naturaleza, lo que nos llevó a adquirir el predio que hoy da vida a nuestro Parque Escuela Kaikén.
- 2016–2017
Realizamos nuestras primeras expediciones durmiendo en carpas junto a jóvenes universitarios y en situación de vulnerabilidad. En 2017 formalizamos nuestra existencia constituyendo la fundación en la comuna de Lago Verde, Región de Aysén, y lanzando oficialmente nuestro proyecto en el Centro Cultural Gabriela Mistral.
- 2018–2019
Gracias a fondos de Fundación Mustakis y alianzas con Colegios Astoreca, logramos escalar las inmersiones, trabajando por primera vez en distintas temporadas del año e incorporando programas para adultos como mecanismo de financiamiento.
- 2020–2021
Iniciamos la construcción de nuestro Refugio Escuela de 612 m² en Kaikén, una obra que avanzó contra viento y marea durante la pandemia en 2021, año en el que también estructuramos nuestro equipo formal de guías.
- 2022
Inauguramos el refugio, consolidando las operaciones y logrando financiar cientos de cupos para Experiencias Nativas.
- 2023
Tomamos una decisión trascendental para nuestra identidad institucional: decidimos dejar de trabajar con adultos para volcar toda nuestra energía en estructurar nuestra propuesta pedagógica orientada al sector público.
- 2024
Fue un año de articulación, enfocándonos en asegurar financiamiento a largo plazo para poder prototipar nuestra visión en la educación pública de Aysén.
- 2025
Este sueño es una realidad en marcha: con el respaldo de donantes a largo plazo, estamos ejecutando las Experiencias Nativas junto a escuelas y liceos públicos de Coyhaique en alianza con el SLEP de Aysén, empaquetando y validando la primera versión de lo que llamamos la «Educación Moderno-Nativa».
Fundación Nativos
Trabajamos unidos para acompañar a los estudiantes
Ante ello elegimos encender velas: devolver a las nuevas generaciones experiencias primordiales para escucharse, conocerse y reconectar con un orden ético.


